Radiofrecuencia


Es la utilización de ondas electromagnéticas en la piel del rostro que, a través de unos aplicadores específicos, penetran desde las capas más superficiales de la piel hasta las más profundas de la dermis y la epidermis. Lo único que nota el paciente es un calor agradable. Este calor activa la producción de colágeno en la piel de forma natural, ayudando a eliminar toxinas. No hace falta ningún tipo de anestesia local previa al tratamiento. Trae como resultado una piel más tersa y firme, consiguiendo disimular pequeñas arrugas en la cara. Además, consigue aportar una mayor luminosidad al rostro para quitar ese aspecto de piel cansada.



¿Que tipos de pieles son aptas para la radiofrecuencia?


La radiofrecuencia facial es apta para cualquier persona que experimente pérdida de firmeza y falta de brillo en la piel. Además de la producción de colágeno, también aumenta los niveles de oxígeno en la piel, por lo que es excelente para la luminosidad en general. Sin embargo, cualquier persona con capilares rotos, rosácea, acné activo o placas de metal tiene que tener un tratamiento super especial. Contamos con profesionales que saben como adaptar la radiofrecuencia para cada tipo de piel, de tal manera que los resultados que obtengas sean siempre los mejores. Las mujeres embarazadas deben abstenerse por completo de este tratamiento.


Beneficios de la radiofrecuencia facial